Esculturas

“Por manifiesto u oscuro que fuese, todo lo que Marco mostraba tenía el poder de los emblemas, que una vez vistos no se pueden olvidar ni confundir. En la mente del Jan el imperio se reflejaba en un desierto de datos frágiles e intercambiables como granos de arena de los cuales emergían para cada ciudad y cada provincia las figuras evocadas por los logogrifos del veneciano.

Con el sucederse de las estaciones y de las misiones, Marco se familiarizó con la lengua tártara y con muchos idiomas de naciones y dialectos de tribus. Sus relatos eran ahora los más precisos y minuciosos que el Gran Jan hubiera podido desear y no había pregunta o curiosidad a la que no respondiesen, y sin embargo toda noticia sobre un lugar remitía la mente del emperador a aquel primer gesto y objeto con el que Marco lo había designado. El nuevo dato recibía un sentido de aquel emblema y al mismo tiempo añadía al emblema un sentido nuevo.

 

-El día que conozca todos los emblemas – preguntó a Marco - ¿conseguiré al fin poseer mi imperio?

Y el veneciano: - Sire, no lo creas: ese día serás tú mismo emblema entre los emblemas.”

ITALO CALVINO, Las ciudades invisibles.

 

 

Esta serie de pequeñas escultura fundidas en metal funcionan a modo de emblemas, con una lectura tan precisa y minuciosa como cada uno de nosotros les quiera encontrar tanto en sus formas, cualidad material o referencia a los textos de Calvino; tienen el poder de los emblemas, son abiertos; y el poder de los logogrifos, que funcionan como adivinanzas; son símbolos cuya lectura se completa en el espectador. Quizás solo sean un zodíaco de fantasmas en la mente.

 

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